La educación a distancia dejó de ser una opción “alternativa” para convertirse en una ruta concreta de crecimiento para miles de estudiantes en Perú. Hoy, estudiar en modalidad virtual no solo significa conectarse a una clase, sino acceder a oportunidades de aprendizaje con horarios flexibles, continuidad académica y formación profesional sin depender de vivir cerca de un campus.
Esta modalidad está cambiando especialmente la experiencia de quienes viven fuera de Lima. Antes, el estudio solía depender de factores logísticos como tiempo de traslado, costos y la oferta local disponible. Ahora, con la virtualidad consolidada, el acceso se amplía y más personas pueden especializarse sin moverse de su ciudad, incluso si ya están trabajando o tienen responsabilidades familiares.
Y en ese escenario, surgen soluciones pensadas para que puedas actualizarte y especializarte en tiempos más acotados; y diseñados para avanzar en un pregrado con una modalidad flexible.
¿Qué es la educación a distancia y por qué hoy abre más oportunidades en Perú?
Cuando hablamos de qué es esta modalidad en la práctica, la idea es simple y poderosa: aprender desde cualquier lugar, con una experiencia académica estructurada, recursos digitales, acompañamiento y evaluación, sin que la ubicación sea una barrera. La educación a distancia funciona cuando la institución diseña un camino claro de aprendizaje, con clases en vivo y/o grabadas, objetivos por curso y una dinámica que sostiene el avance del estudiante.
En Perú, su crecimiento también se explica por un cambio cultural. Estudiar de forma virtual ya no se percibe como “menos exigente”, sino como una modalidad que demanda organización, constancia y autonomía. En otras palabras, te entrena para el mundo real: priorizar, cumplir, comunicar y resolver.
Lo más valioso es que esta modalidad amplía el acceso sin obligarte a pausar tu vida.
Además, abre oportunidades concretas para perfiles muy distintos. Postulantes que quieren empezar una carrera con mayor flexibilidad. Personas que trabajan y necesitan compatibilizar horarios. Y padres de familia que buscan una alternativa confiable y moderna para que sus hijos estudien con calidad educativa, sin que el lugar donde vivan limite su proyección.
¿Cómo impacta esta modalidad en estudiantes de regiones que quieren crecer sin ir a Lima?
Uno de los cambios más visibles de la virtualidad es su impacto en regiones. Según el medio Semana Económica, en la nota “Educación ejecutiva en regiones”, se menciona que hoy los estudiantes de regiones ya representan alrededor del 25% al 30% de la matrícula de posgrados y que la demanda se concentra en sectores como minería, agricultura y logística. Es decir, no es una tendencia pequeña ni pasajera, es una gran variedad de profesionales que buscan crecer sin dejar su lugar de origen.
En ese mismo enfoque, el gerente de marca y planeamiento comercial de Toulouse Lautrec Erick Lesevic, comenta para el medio que, en programas con presencia de estudiantes de provincias, la cantidad de participantes de regiones ha venido creciendo, y que aparece con fuerza un perfil que vale la pena mirar: el emprendedor regional.
Bajo esta misma premisa detalla que “Uno que busca adquirir conocimientos en tiempos cortos para aplicarlos de inmediato en sus emprendimientos o negocios”. Esa mirada es clave porque conecta la formación con resultados concretos, y demuestra que estudiar desde regiones no es “postergar”, sino avanzar con intención.
Aquí se entiende por qué la flexibilidad se vuelve un valor real. No solo por comodidad, sino porque permite sostener el estudio en agendas exigentes y con responsabilidades reales. Para muchos estudiantes, crecer profesionalmente ya no significa irse a Lima: significa acceder a calidad educativa, aprendizaje útil y oportunidades desde donde están.
¿Qué opciones existen dentro de la educación a distancia?
Dentro de la educación a distancia existen distintas opciones según tu perfil y el momento en el que estás. No todos buscan lo mismo: algunas personas quieren iniciar una carrera desde provincias, otras necesitan compatibilizar responsabilidades y otras prefieren cursos de especialización. Por eso, en Toulouse Lautrec se ofrecen distintos productos educativos para responder a necesidades reales, según lo que estés buscando construir.
- Modalidad a Distancia
Esta es la modalidad a distancia en carreras de pregrado, pensada para quienes viven en provincias (o fuera de Lima) y quieren estudiar en TLS sin tener que mudarse, manteniendo flexibilidad y continuidad académica desde cualquier lugar del país.
- CGT (Carreras para Gente que Trabaja)
Dirigida a personas que ya están en el mundo laboral y necesitan equilibrar empleo, horarios y responsabilidades adultas. En este perfil suele ser común encontrar estudiantes mayores de 25 años, precisamente porque el reto principal no es solo estudiar, sino sostener el ritmo sin que la vida se vuelva una carrera contra el tiempo.
- PEC (Programa de Educación Continua)
Agrupa programas de especialización y actualización para quienes quieren fortalecer su perfil en menos tiempo. Aquí entran diversos cursos como diseño de interiores, marketing, comunicaciones y más pensados para sumar habilidades concretas que se puedan aplicar rápido en el trabajo y abrir nuevas oportunidades
La elección no es “una mejor que otra”. La elección correcta es la que se alinea con tu objetivo. Si quieres sumar especialidad para abrir oportunidades inmediatas, PEC puede ser el paso más directo. Si buscas una ruta profesional más completa, CGT es una decisión de crecimiento a mediano plazo.
Elegir bien es elegir lo que puedas sostener y lo que te acerque a tu meta.
¿Por qué puede haber más abandono en educación a distancia y cómo se reduce?
Este punto es importante decirlo sin dramatizar. En un análisis sobre retención virtual, se menciona que el abandono en modalidad virtual puede ser mayor que en presencial, e incluso podría llegar a alrededor del 10%. La buena noticia es que no es un destino inevitable, de hecho depende muchísimo del acompañamiento, del diseño de la modalidad y de qué tan preparada está la institución para sostener el aprendizaje.
Niuman Mendoza, director de Educación virtual de Toulouse Lautrec, lo explica con claridad al señalar que el abandono se observa con más frecuencia en estudiantes mayores de 25 años, sobre todo porque trabajan o tienen carga familiar. Y que el reto de fondo no siempre es tecnológico: muchas veces es el conflicto de tiempos y la dificultad de adaptarse a las exigencias de la vida universitaria.
“Si bien antes la principal causa de la deserción era la poca madurez tecnológica, hoy el conflicto radica en tolerar los ritmos que implica adentrarse en la vivencia universitaria teniendo cada vez menos tiempo", detalló para Semana Económica.
Entonces, ¿cómo se reduce? No con presión, sino con soporte. La evidencia apunta a estrategias de seguimiento temprano, orientación constante y un sistema que detecte señales de riesgo antes de que el estudiante se desconecte por completo. En esa misma línea, soluciones como la analítica predictiva (machine learning) y el uso de IA generativa pueden ayudar a identificar estudiantes en riesgo y acompañarlos mejor.
La idea central es esta: la educación a distancia funciona mejor cuando combina flexibilidad con estructura. Cuando el estudiante siente que no está solo, que tiene claridad sobre lo que sigue, y que hay acompañamiento real para sostener el ritmo.
Los beneficios de la educación virtual está redefiniendo cómo estudiamos en Perú, especialmente para quienes viven en regiones, trabajan o necesitan horarios más flexibles. Y cuando aterrizamos esa realidad en opciones como PEC (para especializarse) y CGT (para estudiar una carrera mientras trabajas), la modalidad se vuelve todavía más relevante: te permite elegir un camino que se ajuste a tu momento de vida, sin renunciar a la calidad educativa ni a tu crecimiento profesional.